Su presencia lo confunde cuando la melodía marcaba un arpegio de pasos apassionato
. . . no había duda, todo estaba claro!
¡Era un andante sin pausa!
Pero al parecer éste fue más sorpresivo y astuto que el súbito portamento de la partitura anterior,
Ante su temible postura el director indica a los intérpretes un inesperado ritardando. . .
Pero ¡no! ¡Ésta vez no!
¡El ritornello no se saldrá con la suya!
. . . No puede estropear una vez más la oportunidad de un final ansiado.
. . . ¿Qué hacer? ¿Cómo evitar tan incisiva molestia?
El director con gestos suaves y expresión dulce, da una orden en forma de susurro:
. . . "Adagio. . .
adagio"
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