Sin premura. . .
más lento, más suave, más intenso;
Arduo trabajo el contener la agitación
ante la impaciencia de la espera;
Los anhelos se deslizan como gotas de sudor,
Los sueños se exhalan como sollozos de placer.
Sin pausa. . .
más recio, más persistente, más incesante;
Un arrebato que anuncia la certeza de la ocasión
La desnudez que declara el fin de una travesía;
El pudor ausente como el juicio,
El encanto seductor como el apetito.
Sin calma. . .
más indócil, más lascivo, más imprudente;
El capricho saboreándose con cada mordisco de gloria
El miedo desvaneciéndose con cada roce de eternidad,
La adoración conquistando con cada sorbo de inocencia. . .
. . . El bramido del mar alcanza su apogeo ante la serenidad de la noche,
La perdición del viento alcanza su reposo ante la divinidad de la escena.
> Encuéntrame hoy. . . encuéntrame siempre <