Firme y obstinada,
envuelta en una inquebrantable terquedad
decide derribarse a sí misma,
desertar sin preámbulos a su propio espíritu
con el fin único de dar por término a la batalla inmemorial
de aquella promesa perfecta del amor soñado. . .
Una lucha incesante por el anhelo vehemente
que el universo le entrega ahora
como la oportunidad de vivir su obsequio divino. . .
Sus pupilas. . . las ventanas hacia el pasadizo de su sepultada esencia
Su rostro. . . el retrato incuestionable de las secuelas de un afán perenne
. . . hundida, devastada, arrasada y feliz. . .
sin duda alguna. . .
la determinación más lucida, sapiente y acertada que pudo alguna vez tenido
. . . esto es lo que es
esto es lo que siempre fue
esto es. . . lo que debe ser.